Esperando una respuesta

 

 

En general, todo el que escribe aspira a ver publicada su obra. La mayoría de los autores tejemos historias porque creemos que merecen ser contadas. Tras meses o incluso años de trabajo, empaquetamos nuestro manuscrito y nuestras ilusiones, las enviamos a varias editoriales y nos disponemos a esperar, con impaciencia, una respuesta positiva, ¿por qué no?

Y cuando pensamos que nuestra carta se ha extraviado o ha terminado en la papelera de algún editor desconsiderado, recibimos noticias…

Seguramente, se tratará de una nota amable en la que nos indicarán que nuestra obra no se ajusta a su catálogo y nos darán las gracias por haberles otorgado nuestra confianza.

En general, este no es el motivo por el que los editores rechazan nuestras obras. Las auténticas razones no las conoceremos nunca. Sin embargo, puedo ayudarte a comprender lo que realmente ocurre cuando tu manuscrito llega a la mesa de un editor.

Dame la mano. Espiaremos juntos por el ojo de la cerradura…

 

No. Esa es la respuesta que seguramente recibirás. Menuda decepción. ¿Cómo ha podido suceder? Mi madre, mis amigos, mi tía, mi novia… Todos me habían dicho que la novela era genial. ¿Qué ha podido pasar? He enviado el manuscrito a treinta editoriales. Mi libro ha sido rechazado por las treinta. No sirvo, no valgo. No tengo talento, no tengo fuerzas, lo enviaré todo al carajo, no me importa saber qué ha pasado; yo creo que ni siquiera se la han leído…

 

Una editorial recibe anualmente unos 600 originales

de autores noveles, de los que publicará

alrededor de un 0,33%, o sea, uno o dos.

 

Hasta hace poco tiempo, esto era así. A día de hoy, algunas editoriales y agencias ya no admiten manuscritos. Parece ser que no hay espacio para voces nuevas. La industria está saturada. Hay demasiados escritores y muy pocos lectores. Demasiada oferta para tan poca demanda.

Ante este estado de cosas, muchos autores noveles optan por la autopublicación, cuando todavía no están preparados para concebir una historia en la que merezca la pena invertir. Pero las promesas que hacen algunas de estas empresas, mal llamadas editoriales, son tan golosas…

¿Esta información debería desanimarte? ¡Por supuesto que no! Como lectora profesional y editora de mesa, quiero decirte un par de cosas:

 

Siempre leo las obras que recibo. No lo dudes. Todas y cada una de ellas tienen su oportunidad. Todos mis compañeros lectores lo hacen. Tengo muy en cuenta el empeño y el esfuerzo que dedicas a tu proyecto literario.

 

Presta atención; lo que voy a decirte ahora es importante:

 

La inmensa mayoría de los manuscritos que evalúo no cumplen los requisitos necesarios para considerar su publicación. Mis informes casi siempre son negativos. Cuando un lector profesional realiza un informe negativo sobre una obra, es probable que el editor ni siquiera le eche un vistazo.

 

¿Qué quiero decir con esto? La industria está saturada, pero, si no lo estuviera, La mayoría de las obras presentadas por autores noveles seguirían sin publicarse, porque no cumplen los requisitos necesarios.

Ante esta realidad, ¿qué puedes hacer como autor/a? Presentar un relato impecable, ese es el secreto, no hay otro. Una obra bien resuelta en los planos literario y de ficción. Además, tu propuesta debe ser rentable comercialmente hablando: es importante que tu obra resulte atractiva para un público amplio.

Puedes pensar: «Yo ya he presentado buenas novelas y jamás me han hecho caso». Eso es posible. Gabriel García Márquez también escribió novelas que fueron rechazadas y optó por autopublicarse, pero compararse con el Maestro no es buena idea…

Si recibes un no por respuesta, no te agobies y ponte a trabajar. En primer lugar, pregúntate: ¿Tengo los conocimientos necesarios sobre el oficio? ¿Puedo aprender más sobre el arte de contar historias? ¿Puedo escribir mejor? Voy a responder por ti: seguro que sí. Te lo digo por experiencia.

Antes de enviar tu escrito a una editorial, ¿has hecho que lo valore un profesional? Tu familia y amigos no cuentan… Ellos te quieren, puede ser que no se atrevan a decirte que no les gusta tu texto, puede que crean, sinceramente, que todo lo que escribes es maravilloso, puede que no entiendan lo suficiente… Sea como sea, es muy posible que no te puedan dar una opinión informada.

Si tu novela consigue la valoración positiva de un lector profesional competente, habrás superado un importante escollo: sabrás que el esfuerzo merece la pena, que tienes posibilidades de alcanzar tu meta.

Y si no la consigues a la primera, no importa. Su análisis te ayudará a enfocar la reescritura para que, cuando presentes tu novela o tu proyecto a una editorial, agencia o concurso, lo hagas en las mejores condiciones.

Es una inversión que merece la pena, sobre todo, si quieres dedicarte a la escritura de forma profesional. Puedes afrontar la tarea solo o con la ayuda de un buen asesor literario. Te recomiendo lo segundo: ahorrarás tiempo y canalizarás tu esfuerzo.  Dicho esto, ¿por dónde empezar?

 

Escribir una historia que merezca ser contada: ese es el primer reto que debes asumir. De momento, olvídate de publicar. Ahora toca estudiar, leer, escribir, reescribir, reescribir…

 

A la hora de escoger un lector profesional o un asesor literario, revisa con atención su experiencia y su porfolio. Obras editadas, autores con los que ha trabajado… Exige formación y experiencia demostrable.

 

Ahora, si te parece, empezaremos a trabajar. Durante los próximos capítulos, revisaremos los criterios en que me baso para valorar las obras que recibo. Tu tarea consiste en asegurarte de que  tu novela los cumple a rajatabla.

Te explicaré lo que haremos. Juntos, analizaremos algunos de los desequilibrios que observo cuando asumo la valoración de un original. Durante el recorrido, te proporcionaré pautas de trabajo y ejercicios que podrás aplicar a la escritura de tus relatos. ¿Te parece bien? ¿Sí?

 

Pues coge mi mano y sigue aprendiendo…

 

 

Si tienes dudas, puedes comentarlas en los espacios de comunicación que el equipo de Historias donde Vivo ha creado para conversar contigo. Puedes participar de forma gratuita: estaremos encantados de ayudarte.

 

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