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    • #13048

      Dejad aquí vuestras comparaciones y metáforas.

      He compuesto la siguiente comparación para empezar el debate. Si os apetece, podéis proponer variaciones sobre este mismo texto:

      “Marcela, la esposa del predicador, fantaseaba con la idea de una muerte dulce. El cáncer le había devorado las mejillas; llevaba cinco años navegando entre esta la vida y la otra como haría un funambulista suspendido, en precario equilibrio, entre las brumas densas del Niágara”.

    • #13105
      Guillermo
      Participante

      ¨Marcela, la esposa del predicador, presumía que su fin sería como el de una vela apagada por la caricia de una brisa angelical . Su enfermedad era un campo de batalla y su cara un mapa sin supervivientes , cinco años de lucha la hacían columpiarse con la vida y la muerte, espiando a la vida mientras se balanceaba, temiendo que esta se le fuera de las manos y la muerte la reclamara , sola cabalgo su alma sin jinete atravesando las llanuras de la paz .

      ¿Que te parece ? Un poco largo tal vez

      Saludos

      • #13279

        ¡Buenas tardes, Guillermo!

        Me gustaría que lo intentaras de nuevo y que construyeras un ejemplo distinto al que yo he propuesto en principio. Un poco más breve, para que el texto no pierda densidad.

        ¡Espero tu nueva propuesta!

    • #13274
      Liliana Del Rosso
      Participante

      La casa tenía más de treinta años. Carmen, la madre de la novia, se encargó de la reforma del interior de la vivienda y el novio se tomó como un reto personal recuperar el jardín. Ella, la novia, observaba en silencio, a distancia, como quien aguarda en la recepción del hotel a que terminen de limpiar su habitación.

      • #13278

        ¡Buenas tardes, Liliana!

        Me gusta la comparación que has establecido. De hecho, yo la dejaría tal como está. El texto me resulta evocador, me transmite melancolía y cierta impresión de extrañeza. ¡Me gusta!

        ¿Te atreves con otra?

    • #13283
      Liliana Del Rosso
      Participante

      Hola, M. Luisa.
      Marcela, la esposa del predicador, fantaseaba con la idea de una muerte dulce. El cáncer, depredador silencioso, consumía su rostro a paso acelerado; llevaba cinco años arañando instantes a su destino. Navegaba en aguas caprichosas, cálidos remansos que se precipitaban en torrentes descontrolados hacia un abismo desconocido.

      Intenté ser más breve pero no pude. Complicado plasmar la vivencia de ese tipo de enfermedad.
      Un saludo.

      • #13344

        Buenas tardes, Liliana:

        Me gusta la propuesta, el verbo arañar expresa con gran precisión el mensaje que intentas transmitir. Es una metáfora bien planteada en la que reflejas las distintas sensaciones que experimenta una persona que afronta esta enfermedad: periodos turbulentos combinados con otros que se intuyen de calma tensa. Me gusta cuando hablas de navegar en aguas caprichosas, porque lo son tanto como el propio destino, así que como metáfora está bien resuelta.

        Te aconsejo que no abuses del empleo de adjetivos. En este caso, la cadencia del párrafo es buena y el lenguaje no se interpreta como artificioso, pero un par de calificativos más y resultaría excesivo.

        ¡Muy bien!

    • #13285
      Liliana Del Rosso
      Participante

      Hola, de nuevo.
      Tengo otra propuesta. creo que no pierde el sentido y es mas breve

      Marcela navega en aguas caprichosas; cálidos remansos que se precipitan en impetuosos torrentes arrastrándola hacia abismos desconocidos. Cinco años arañando instantes de vida. Cáncer, depredador silencioso complicado de vencer.
      Un abrazo.

      • #13345

        Realmente, Liliana, esta segunda versión es mucho más económica y, ya sabes, en el plano literario, menos es siempre más. Ambas versiones me gustan, pero el esfuerzo que has realizado por expresar la idea de forma resumida tiene su recompensa: el párrafo gana densidad e intensidad. Realmente, está mejor así. A pesar de que has pasado las tijeras, no has obviado ningún detalle relevante.

        ¡Felicidades!

    • #13355
      Liliana Del Rosso
      Participante

      Buenas tardes. Dejo una nueva comparaciones y metáforas.

      Cada cuento debe ser como una telaraña; sobre ella brillarán los infortunios de los protagonistas, como gotas de rocío. Y los lectores quedarán mágicamente aprisionados por los finos hilos a la merced de la historia.

    • #13380
      Guillermo
      Participante

      El gritaba ¿Quien es? No eran nadie , era la rama de un árbol , que se sentía solo y tenía frío .
      Y ¿Quien era el ? Tampoco era nadie, era un cuerpo enjaulado que no quería ser libre ni ser molestado
      por lo que estaba al otro lado de su celda . Se imaginaba que alguien algún día leería en los abismos sus
      pensamientos y mutilaría a aquel ser leñoso que en los días de truenos y relámpagos lo atemorizaba con sus
      juegos de luces y sombras como títeres que se mueven en un escenario sin guión , y sin otro decorado al
      que aunque fuera a su gusto , nunca se sintió como un oso en su cueva, ni como un pájaro en su jaula, su alma estaba
      secuestrada en un cuerpo sin destino , ni planes …….hasta el cordón umbilical del auricular secciono,
      en fin ya le daba igual………¿ Para que iba a estar comunicado ? ¿ Para que me avisen de que ha muerto
      alguien ? Total ni puedo ir al velatorio , ni al entierro. Y estoy harto que alguien que no es nadie , me diga
      …..¡Es que no somos nadie! Lo mas que me molesta no es que me diga….¡Es que no somos nadie!… Sino que me
      lo recuerde.

    • #13436
      Liliana Del Rosso
      Participante

      Hola, Guillermo.
      Realmente muy tiste, me cuesta asumir tanto dolor.

    • #13445
      Liliana Del Rosso
      Participante

      Violencia de género.
      Ella permanecía en silencio; el aguijón lleno de ponzoña se clavaba en su corazón.
      Gota a gota todo se convirtió en rutina, se inmunizó ante la ponzoña, pero cada pinchazo seguía doliendo como el primer día. Aceptaba con resignación y limpiaba sus heridas con ilusiones de libertad. Todos le gritaban, NO calles, muestra tu injusticia.
      La primera palabra es la llave que te abrirá el camino a la libertad.

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